jueves, 3 de octubre de 2019

Enseñar a Escribir. La escritura en el aula.

A escribir, se aprende escribiendo dice la premisa. Está comprobado que esto no es siempre cierto. La escritura es un ejercicio complejo de comunicación que requiere del escribiente una variedad infinita de habilidades que sólo pueden ser proporcionadas por los entornos educativos que generen un sistemático trayecto de experiencias. Un estudiante que acostumbra a escribir, no precisamente se convertirá en un escritor eficiente.
Con el avance de las comunicaciones en las redes sociales y la era de la digitalización, un estudiante promedio escribe mucho más que en otras épocas. Hoy se escribe mayormente desde el celular y la computadora. El problema radica en los ámbitos discursivos en los que se escribe. Es una escritura de habla cotidiana y registro informal. No es una escritura académica, ni literaria.
Como podemos observar, la escuela debe proveer a los sujetos las posibilidades de escribir en distintos formatos,especies o tipologías y generar las capacidades de interacción social mediante el discurso. El educador debe refundar su rol. Todo docente debe enseñar la escritura de su disciplina con la responsabilidad de articular la didáctica para favorecer el desarrollo de habilidades y no poner en la complicación irresoluta al estudiante.

¿Qué debe considerar un educador cuando enseña a escribir? 


  • El diagnóstico: es fundamental involucrar a los estudiantes en actividades de escritura sencillas para determinar el estado de situación del grupo y cuáles serán las decisiones estratégicas a tomar. 
  • El proyecto: cuando uno va a construir una casa, la tarea es tan importante, trascendente y duradera, que se busca a un arquitecto para que diseñe cada detalle de lo que se hará. En la escritura, el proyecto es imprescindible, para ejecutar con precisión eficaz cada acto pedagógico, debo ser el arquitecto de la obra. 
  • La motivación: el sujeto que aprende, tiende a desanimarse ante la complejidad de escribir, y escribir se convierte en algo tortuoso. Es importante encontrar los puntos de interés, generar las condiciones para la emocionalidad. La motivación es el botón que enciende el proceso autónomo de escritura. 
  • Andamiaje: los educadores deben tener un rol muy activo y protagónico. Deben conocer cada coma, punto, idea y ayudar a reflexionar sobre el lenguaje permanentemente. Se irá retirando a medida que el escribiente va adquiriendo las habilidades para realizarlo sin errores. Debe existir una retroalimentación constante. 
  •  Valoración: el educador está para despertar y formar en la capacidad de escribir determinadas disciplinas, por ello más que juez, es en primer lugar un motivador insistente de cada acto de escritura, acertado o desacertado. 
  • Retroalimentación: la escritura como proceso, desde el borrador hasta las múltiples revisiones, no es acabada. Necesita de las devoluciones del experto, a cada paso del escribiente, dejando en evidencia cada acción productiva o improductiva. 
  • Las consignas: estas son las bases esenciales de que los hechos de la escritura sean exitosos. No deben ser generales o carecer de descripción debido a que es tan amplio el campo de las especies textuales y sus estructuras que el estudiante podrá realizarlo, si abundan las precisiones de lo que se requiere. Éstas condicionan todo el proceso de acuerdo a lo que se propone el docente. El educador para ello, proveerá, la estructura, el formato, la intención, el propósito, etc.
  • Lo dialógico: el aprendizaje de la escritura académica o de disciplinas, es un proceso de interacción e intersubjetividades colectivas. Por lo que, se debe compartir con toda la clase, los avances y los retrocesos generando la posibilidad de reflexionar y sugerir los modos de acción. 
  • La bibliografía: un docente muchas veces puede tener el ingenio para inventar consignas, pero como el guionista de una serie que tiende siempre a estilizar sus episodios, el educador lo hace con los métodos, las estrategias y las consignas, por eso es imprescindible que pueda favorecer su enseñanza utilizando libros de educación donde un grupo de expertos a ensayado y propuesto una didáctica alternativa que se puede usar. 
  • El modelo: todo escritor necesita un modelo para guiarse en la construcción de su producto de escritura. Es prioritario que el educador sepa brindarle con una adecuada guía y orientaciones precisas un texto que sirva de referencia.
  • El aula: es el espacio más significativo y debe convertirse primero en un taller de la escritura y luego en laboratorio. El proceso de escritura debe ocurrir mayormente en el aula, el espacio donde un buen educador puede orquestar todos los aprendizajes. A la distancia sólo puede complementar. Salvo que el diseño de la educación a distancia esté bien articulado desde las plataformas virtuales educativas y los sujetos que aprenden hagan uso eficiente de esta vía. 

Es muy difícil, poder determinar la cantidad de otros factores que favorecen la escritura. En términos generales son estos. Pero si analizamos desde el punto de vista de cada especie textual, dentro de ámbitos discursivos, la realidad pedagógica de los planteos puede variar. La escritura empodera, genera coacciones que hacen al pensamiento progresivo y estimula las posibilidades de procrear comunicaciones más eficaces. Todas las propiedades utilitarias de una escritura académica, literaria o disciplinaria solo se pueden aprender en entornos académicos con un profesional que sepa armar  el teatro y dirigir la obra.

martes, 25 de junio de 2019

El Agente Secreto. Josep Conrad



Reseña:
Autor: Josep Conrad.
Traductor: Jesús Sevillano.
Publicación: 1907
Edición: 2007
Páginas: aproximadamente 347
Editorial: EDIMAT
Temas Nucleares: La traición. El anarquismo. El terrorismo.
Temas Periféricos: El desamor. La corrupción.
Argumento:

Tras la fachada de una despensa en Londres (1886) viven Sr.  Verloc y Winie su esposa, la madre de ella y su hermano con retraso llamado Stevie.
Verloc es un agente secreto ruso anarquista y obeso que durante varios años se encuentra haciendo actividades clandestinas para su país y su embajada que los altos mandatarios consideran insuficientes y que gana dinero por hacer muy poco. Mientras realiza encuentros anarquistas en histriónicas reuniones con pintorescos personajes: entre ellos uno al que repele Winie, llamado Ossipon, un anarquista devoto de la ciencia y falso médico que escribía apócrifos ensayos de medicina que nadie leía. También, el “Profesor” que fabrica bombas, y Vladimir que trabajaba en la embajada superior de Verloc y el obeso Michaelis.
La historia se complica cuando a Verloc le encomiendan la misión de poner una bomba en el observatorio de Greenwich; a esto lo intimó Vladimir quien veía en él alguien que cobraba un sueldo hace años haciendo poco. Para entonces tenía una relación amena y normal con su esposa quien estaba muy a gusto con este hombre que tenía dinero y se hacía cargo del pequeño Stevie como si fuera su hijo. Ella cuidaba a su hermano desde siempre y lo protegía desde que eran muy niños. Cierto día, su madre decide dedicarse a la beneficencia y se va de la casa a vivir a otro lugar. Ella comienza a sentir la soledad. Uno de esos días Verloc sale con Stevie en la madrugada y vuelve de noche, muy agitado, pálido y algo descompuesto. Le confiesa a su mujer que ha sacado todo el dinero del banco y que además dejó a su hermano en el campo con Michaelis.
El jefe Heat, es el encargado de investigar un atentado. Una persona había explotado cargando una bomba en el parque en las cercanías del Observatorio y la única pista contundente era un retaso de tela del saco que tenía una dirección.

El jefe Heat confiesa a su superiores que él presiente algo de un agente secreto que vive en un barrio precario de Londres, y el Comisario superior de Heat, sospecha de relaciones peligrosas entre estos y lo aparta del caso.
Sin embargo el jefe Heat acude a la casa de Verloc a advertir que está en el ojo de la investigación. Es atendido por Winie quien reconoce que ese pedazo de tela del saco ella misma lo cosió y se lo puso a su hermano retrasado para que lo encontraran en caso de perderse. En eso, llega Verloc quien lo invita a pasar a un sector privado y Winie queda detrás de la puerta percibiendo parte de la conversación. En ella Sr. Verloc confiesa que la intención del atentado fue perpetrada por él y que el joven que había explotado antes de llegar a destino, no era otro que, Stevie, su cuñado, el protegido de Winie. Le confesó con no fue su intención matarlo, que él se tropezó con la raíz de un árbol y cayó detonando la bomba.
La esposa de Verloc, queda aturdida por tamaña confesión y cuando el Jefe Heat se va, ellos tienen un conversación exhaustiva donde él se exculpa y espera de ella un perdón y voluntad de huída. Cuando se recuesta en el sillón y la llama, ella toma un cuchillo que estaba en la mesa y se lo clava en el pecho.
Ella que recordaba muy bien los periódicos que relataban los modos en que son ejecutados los condenados que se llevan a la horca, se juró así misma que nunca pasaría por eso. Recolecta todo el dinero que su marido sacó del banco y sale alrededor de las ocho de la tarde (ya noche en Londres). Al salir tambaleante, se encuentra con Ossipon, quien al notar la fragilidad le ofrece su brazo y le declara su amor. Ella acepta y le pide ayuda sin confesar el crimen. Le suplica y le dice que tiene mucho dinero que la ayude a tomar el transporte para huir. Él entusiasmado acepta, pero ella antes le pide que vuelvan a la casa a apagar un candelabro que quedó encendido. Cuando entra Ossipon, ve el cadáver de Verloc, se espanta y saca conclusiones sobre cómo escapar de tal embrollo. Pero imaginó que ella no lo dejaría ir tan fácil sin implicarlo antes; es entonces que planifica su ardid.
Esperan hasta cierta hora, él le dice que necesita todo el dinero para comprar los boletos y pone otras excusas. La esposa de Verloc le da todo. Luego, le dice que ella vaya delante para no despertar sospechas y él iría por detrás. Entran al tren, ella se sienta, pero Ossipon antes, cuando el tren comienza su marcha, salta dejando a Winie sola  y sin dinero.
En los capítulos finales, Ossipon se encuentra con una parte del periódico que tenía una noticia que lo perturbaba y lo había vuelto un alcohólico. En él se expresaba el suicidio de la Sra. Winie al saltar a un río.
Así termina la historia del agente secreto, su familia, los anarquistas implicados y el asesinato.

 Contratapa del Libro:
Resulta sorprendente comprobar la antelación con la Conrad anticipó en El agente secreto la existencia de tramas oscuras en las que desde el poder se fomenta o se tolera la existencia de una contestación violenta al propio Estado. No es una obra que permita indagar sobre quiénes eran los activistas ácratas de finales de siglo XIX, aunque sí permite extraer conclusiones sobre la violencia política y las fuerzas oscuras que la amparan por un interés ajeno a las ideas de quienes la practican.

Valoración y Comentario de la Obra:
Conrad es un escritor con mucha herencia rusa. Si bien es estudiado y destacado dentro de la literatura británica, por la lengua que eligió para escribir, nació en Ucrania cuando pertenecía a Polonia, pero que siempre fue territorio ruso. Tiene algo de Dostoievski en su retrato de los distintos estadios psicológicos por los que atraviesan sus personajes pero con una inconmensurable  capacidad para describir los climas y los objetos que hacen a las distintas realidades de la novela, atribuyéndole un perfecto equilibrio.
Es una obra inspiradora pero que no tuvo la trascendencia de otras tales como “El corazón de las tinieblas”, “La línea de sombra”.
En esta novela se anticipa a muchos hechos que tienen que ver con el terrorismo de estado y las organizaciones  de inteligencia estatal y de cierta manera, si bien busca la justificación épica del agente secreto, no hace más que develar cierta bizarría, torpeza e histrionismo, en los personajes anarquistas, quienes aparecen como idealistas, con inamovibles convicciones pero vagos, pasivos, dedicados más a las reuniones clandestinas y la ingesta de alcohol que ha hechos contundentes. Tal es así que dos personajes importantes son obesos y otro se cree doctor y se hace llamar así, sin serlo.
Es una novela extensa que no cuesta leerla por los modos sencillos, precisos y acertados de la prosa. El entramado de la historia y los personajes no son muy complejos, por lo que se los puede seguir sin dificultad de comprensión. Hecho que se le atribuye como virtud al escritor es la distancia antagónica en los perfiles de cada personaje.
El su habilidad narrativa la que logra que una historia no muy extraordinaria mantenga al lector entretenido e interesado por todo el desenlace.
Si hay pretensiones morales para juzgarla se puede inferir de las relaciones macabras entre el agente con los familiares adquiridos y principalmente las maneras en las que manipula al joven Stevie quien tiene discapacidad intelectual para cumplir con su cometido anarquista.
El manejo de la intriga, el misterio y la resolución de los conflictos le otorgan un gran valor literario y un minucioso sentido de la indagación filosófica, no obstante se convierte en una obra que no tiene determinado un tipo de interés o enunciatario por lo que la hace muy accesible y abierta a la diversidad de lectores.

miércoles, 9 de enero de 2019

Escribidor



Intentaré, no caer en la insuficiencia, y a razón de sentido común, explicar el valor supremo de alfabetizarse, aunque a muchas poblaciones precarias, se les reste este derecho, por una voluntad muy ajena a su esencia, más bien por egolatrías políticas o salvajismo económico.
Cuando tenía aproximadamente ocho o nueve años, me gustaba escribir poesías. Eran monotemáticas, colmadas de faltas ortográficas, pero con una fuerte impronta sentimental. Me gustaba, escribir y luego romperlas. En un remoto tiempo, llegué a guardarlas en un cuaderno, que todavía debe andar por ahí con sus más de veinte años.

Un verano, de esos que a nuestro pueblo llega gente exótica.  Pues, encontrar a alguien con los cabellos color de sol en mi pueblo era más difícil que conseguir una sombra en verano 
Llegó una jovencita, bien blanca, rubia, delicada, porteña, con una claridad en sus ojos que emanaba una diáfana atracción. (Yo sé que ahora es menos raro, pero por aquellos tiempos, era único)
José, mi amigo, era uno de los únicos gringos del pueblo. Y era un gringo medio falso. El arrastre que tenía era singular. Él siempre tenía la suerte de no hacer esfuerzos con las muchachas para conseguirlas. Lo buscaban y él las elegía. Una especie de Narciso Riojano.
Distinto era mi caso, que entre la oscuridad de un tizón y las desproporciones de una confluencia rara de turco, aborigen y español, era como un duende estrambótico.
Cierto día José, me dijo que estaba muy preocupado. Quería impresionar a la porteña, pero no encontraba la manera y tenía mucho miedo de que no le cayese bien.
Le dije tengo una idea, ¿y si le escribimos cartas?
Él me dijo, “yo no sé escribir”. Era cierto, había abandonado la escuela en segundo grado. No sabía leer, ni escribir, absolutamente, nada.
Yo le dije que no se hiciera problema, que yo lo ayudaría.
Me puse a escribir. No recuerdo bien. Puse en ejercicio, mi naciente potencial poético. De seguro, lleno de cursilería. El impacto fue tanto, que la vocera de esa joven muchacha se presentó de inmediato, pidiendo hablar con José. Creo que fue su mejor conquista.
Le escribí, varias cartas. José, pobre, no podía garabatear ni su nombre. Recuerdo cuando estábamos jugando una final de fútbol del campeonato local, el más importante del pueblo; debía firmar en la lista de los jugadores, antes de comenzar; estaba delante de mí, me di cuenta porque temblaba, lo conocía mejor que a nadie, y le dije: “correte, me toca a mí” y le firmé por él.
Yo no entendía en ese entonces, el valor de haber encontrado la manera de conectar con el mundo. El analfabetismo, es no conectar con el otro, en sus fraternas claves. Ahora entiendo porque las limitaciones de José, no son nada comparadas con todos aquellos, que no encuentran los puentes para enlazar con los diferentes.
Y debo confesar, más aun, mi querido amigo José, después de tantos años, que aquellas cartas, no me costaban demasiado, pues yo me había enamorado antes, y más, de aquella porteña muchacha.

viernes, 23 de noviembre de 2018

El Preguntón: la hora de la verdad



 ¿Cómo es el juego?
Son 9 niveles que incluyen todos los contenidos vistos durante el trimestre en las distintas materias involucradas. Cada nivel tiene un porcentaje de mayor a menor de aprobación. Si cumples con esas expectativas, seguirás avanzando. Y si logras llegar al último nivel, tendrás una excelente performance en este PAIS. ¡SUERTE!!

sábado, 17 de febrero de 2018

Pequeño Infierno florido.




“ Te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire(...)Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar (...)j con los demás (...). No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.”
Julio Cortázar

Me pregunto; ¿qué hubiese pensado Julio Cortázar del Celular?
Es verdad que es triste y mundano, atar el tiempo a tu cuerpo para que te someta a su tortura cruel de cautiverio. Más aún, lo es permitir que el pensamiento propio sea un software de la voluntad consumista.
Dejar que las grandes corporaciones instauren el chip hedonista en tu cerebro para que creas que la felicidad se asocia con sus productos. Y así convencerte que aquello que compraste el mes pasado, es viejo y pasado de moda.
.Cuando te sientes obligado a comprar lo que ya tienes, y a veces la economía personal, no te lo permite; nace el monstruo del infierno florido, la miseria del neoliberalismo, su peor engendro, capaz de sentenciar el cáncer de la infelicidad a millones de almas confundidas.
Ese monstruo, genera la frustración por lo material que no se tiene, el sentido vano, fútil y estrafalario de la competencia y deja a las víctimas adormecidas diciéndoles: “Consigue más dinero perdedor; sino lo haces no podrás comprar la felicidad que vendo”
La falsa felicidad se ofrece en grandes banners, en la televisión, en la radio, en los fragmentos de vida expuestos en las redes sociales. Nos quieren confundir que eso es la felicidad, tener lo nuevo.
Hay un “big bang” de tiempo, cuando colisiona el tiempo virtual con el natural. Dos cuerpos a centímetros de distancia se comunican menos y están más solos cuando encienden sus celulares.
Enseñaron a la generación venidera que la felicidad tiene que ver con tener, no con ser.
Steven Jobs dijo “mi sueño era crear algo que sea tan imprescindible para el ser humano, que lo sienta parte de su cuerpo, como un brazo y no pueda vivir sin él”  y vaya que si lo logró y él ganó millones y muchos perdieron más.
Dejo en claro que éste no es un texto antiprogresista contra la tecnología, de la cual necesitamos. Simplemente cuestiono la falta de conciencia que permita recuperar nuestra autonomía y salvar de la angustia a todo aquel que no puede acceder a la falsa felicidad del infierno florido.
Creo que cuando te obligan a comprar el último celular, o lo último de moda en ropa, o lo que sea; no eres tú el que compra, más bien eres el vendido. A ti te compran para el festín de los grandes buitres, los poderosos magnates y luego rifan tu felicidad a su precio.

  Reseña Literaria Título: Fahrenheit 451 Autor: Ray Bradbury Traductor: Marcial Souto Editorial: Penguin Random House Grupo Editori...